La Cristaloterapia es uno de los métodos naturales empleados en medicina alternativa que utiliza piedras preciosas, semipreciosas y cristales de cuarzo en su forma natural y elixires y aceites preparados con ellos para curar holísticamente a cualquier ser humano afectado de una dolencia psicosmática . La terapia con cristales consiste en aplicar diferentes disposiciones de cristales sobre el cuerpo para restablecer el equilibrio orgánico. Resulta necesario, pero no imprescindible que el individuo sometido a esta terapia vibracional mantenga una disposición mental positiva para obtener los resultados esperados, teniendo siempre presente que en ninguna circunstancia debe sustituir los tratamientos médicos convencionales, y menos aún la cirugía.
…”Pero...¿ por qué curan los cristales de cuarzo? –
Como pueden influir en nuestro organismo y en nuestra vida?
Los cristales de cuarzo están rodeados de un campo energético similar al que envuelve a todos los seres vivos del universo. Poseen una estructura molecular perfecta, presente también en los seres humanos a través de las sustancias cristalinas que contienen algunos de sus órganos más importantes.
Su orden natural representa un grado de coherencia excepcional. Esta estructura molecular perfecta que al reflejarse en el campo electromagnético del cristal y del ser humano produce una vibración, parecería que no tiene ninguna diferencia entre ambos, por lo cuál deberían permanecer siempre en perfecta armonía y resonancia. Este es también el motivo por el cuál se le ha llamado a los cuarzos “seres vivos”. Sin embargo, existe una muy importante a tener en cuenta. Los cristales no tienen emociones, razón por la cuál su campo áurico es perfecto. No así el del ser humano debilitado por la enfermedad, que en la mayoría de los casos es psicosomática.
Si acercamos por lo tanto un cuarzo a su campo electromagnético, la vibración del mismo debería por lógica restaurarlo y reforzarlo en pocos minutos.
Dicho de otra manera, si tenemos en cuenta que el 70 % del cuerpo humano es agua, llegaremos a la conclusión de que estamos compuestos en gran parte por átomos de Oxígeno.
Por otra parte, nuestros cuerpos crecen y evolucionan con las vibraciones naturales de la corteza terrestre. Esta corteza es casi en su totalidad oxígeno y silicio (79%) repartido en distintas formas de silicato.
Por tanto nuestro ciclo vital está en consonancia vibracional directa con la de los átomos de Oxígeno y Silicio que se encuentran en la corteza terrestre
Cuando estos átomos de Oxígeno y Silicio se unen en la estructura perfectamente organizada de un cristal de cuarzo, los modos vibracionales de los mismos se convierten en una orquestación natural que toca en armonía con nuestra propia vibración debilitada y se conecta con nuestro “canal” potenciándola.
En cualquier caso nos encontramos ante una respuesta sencilla pero fundamentada y científica.
Una respuesta que a la medicina ortodoxa le cuesta admitir, aunque trabaje en los hospitales con aparatos terapéuticos y de diagnóstico que contienen cristales en su interior. Una respuesta a una pregunta que civilizaciones antiguas de todo el mundo quizás también se plantearon y que no pudieron contestarse, pero que no les impidió utilizarlos para la curación desde el siglo IV antes de Jesucristo”.
Extraído del libro “El Sonido del Cristal “ de Noemi Rosas